En la noche de este miércoles (04), la Tierra Indígena Apucaraninha, en el municipio de Tamarana, en el norte de Paraná, registró un conflicto entre indígenas y guardias de seguridad de un hacendado de la región. Los kaingang afirman que fueron atacados alrededor de las 23h, en la retomada Serrinha, donde viven cerca de 40 familias.
Según el coordinador de la retomada, Anilton Ayn My Lourenço, en el momento de los ataques los indígenas participaban en una reunión en la que estaban presentes liderazgos de la Tierra Indígena. El encuentro ocurría en la sede de la Aldea Água Branca, que queda al lado de la retomada, cuando guardias de un hacendado forzaron las puertas de una escuela montada provisionalmente por los indígenas.
“Aquí tenemos una escuela provisional, que es para los niños que no consiguen ir a la escuela principal. Esa escuela queda en la sede de la hacienda ocupada. Hace cerca de 15 días el hacendado contrató guardias y ayer ellos forzaron la escuela y fue eso lo que generó el conflicto”, relata.
La hacienda en cuestión es la Tamarana, ocupada por los Kaingang en septiembre de 2023. El área forma parte de un territorio tradicional de los indígenas, que incluso está reconocido como área de los indígenas por la Fundación Nacional de los Pueblos Indígenas (Funai).
Anilton relata que los guardias llegaron a efectuar disparos de armas de fuego en el momento en que los indígenas intentaron impedir la invasión a la escuela. “Los guardias dispararon al aire en el momento de la confusión. Afortunadamente nadie resultó herido. Pero la situación aquí sigue muy tensa”, revela.
Según los indígenas, el inmueble en la sede de la hacienda estaba sin uso y por eso fue utilizado temporalmente como escuela hasta que la comunidad logre construir una. La medida fue adoptada para atender a 21 niños de los primeros grados que viven en la aldea y enfrentan dificultades para frecuentar la escuela en la aldea-sede debido a las malas condiciones de las carreteras y a los periodos de lluvia. La noche de este miércoles, sin embargo, el lugar fue invadido por los guardias, lo que generó indignación en la comunidad.
La tierra indígena disminuye de tamaño con el pasar de los años
En 1955, los indígenas Kaingang recibieron, por medio de escritura pública, 6300 hectáreas de tierra que conforman la Tierra Indígena Apucaraninha. Sin embargo, décadas después, cuando la Funai realizó una nueva medición, se constató que la reserva tenía apenas 5574 hectáreas. Así, en 2003, en 2017 y nuevamente en 2023 los indígenas, reivindicando parte de su territorio por derecho, resolvieron ocupar la Fazenda Tamarana que queda dentro del área original de la Tierra Indígena.
Ahora los indígenas aguardan un acuerdo de reparación que puede poner fin a la ocupación de la Fazenda Tamarana y a conflictos que se extienden por más de 20 años. En un comunicado al Tribunal de Justicia de Paraná (TJ-PR), en septiembre de 2025, los Kaingang relatan que decidieron aceptar provisionalmente una propuesta presentada por el gobierno de Paraná, por medio de la Superintendencia de Diálogo e Integración Social (SUDIS), para la transferencia pacífica de las familias que están en la sede de la hacienda hacia un área de aproximadamente 70 alqueires.

Según los liderazgos, la decisión fue tomada tras el análisis de dos alternativas y con el objetivo de buscar una solución duradera para el territorio. La comunidad reivindica que el Estado adquiera el área de la Fazenda Apucaraninha, con cerca de 405 alqueires, como solución definitiva para el conflicto. De acuerdo con el documento enviado por los liderazgos, la reserva alberga actualmente cerca de 2,1 mil indígenas del pueblo Kaingang, distribuidos en aproximadamente mil familias.
Los liderazgos afirman que el traslado al asentamiento provisional dependerá de la instalación de infraestructura mínima, como energía eléctrica, agua potable y viviendas temporales, además de apoyo institucional para salud, educación y acceso vial, con participación de la Funai, del gobierno estatal, de la Secretaría Especial de Salud Indígena y de la alcaldía de Tamarana.
En el documento enviado al TJ, la comunidad refuerza el compromiso con una solución negociada. “Buscamos alternativas sin conflictos y estamos dispuestos a participar en un grupo de trabajo con todos los involucrados para encontrar una solución definitiva para una situación que se arrastra desde hace casi 20 años”, afirman los liderazgos de la Aldea Serrinha.